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No estaría mal que el consejero de Educación y Ciencia de Castilla la Mancha, José Valverde, tomara nota de las recomendaciones de Ramón Campayo, este albaceteño, desde la perspectiva de un hombre con dotes de genio, recomienda que la autoestima y el entrenamiento mental, deberían formar parte de una asignatura escolar, y lo dice un recordman mundial de memorización, y lo dice uno de nuestra tierra, de Castilla la Mancha.
Solo hace falta algo muy dificil, que se tenga algún deseo de cambiar las cosas, aunque permitan que lo dude, siendo español y además castellano, a Valverde, lo de la innovar le debe sonar a alemania, japón, etc.., sobre todo a riesgo, primero que innoven ellos y si les funciona y la cosa es muy evidente pues ya habrá tiempo de copiar. Por lo pronto, España está por debajo de la media en materia educativa de los países miembros de la OCDE . Entrevista de Manuel de la Fuente en abc.es a Ramón Campayo. —¿Cuándo se dio cuenta de que su vida iba a ser un número? —En la escuela. Con siete años ya era en todo mucho más rápido que mis compañeros, de manera que me aburría como una ostra. Me acuerdo muy bien de aquellos problemas de matemáticas tan típicos, de los grifos y de las fuentes, y antes de acabar el enunciado yo ya tenía la solución. —En casa se darían cuenta de que progresaba algo más que adecuadamente. —Mis notas eran bastante buenas y tenía cierto reconocimiento de mis padres, lo que me hizo superarme aún más. Empecé a diseñar mis primeras técnicas de estudio, hacía ejercicios para leer rápido, cosas así, de manera que a los quince años mi nivel era muy alto y me sobraba mucho tiempo. Hacia Navidad ya había acabado con todo el temario. —Entonces su memoria ya era de campeonato. —En un par de años comenzó a interesarme la competición, y sobre los veinte batí mi primer récord mundial: memorizar 23.200 palabras de una sola vez. He batido quince marcas mundiales en una hora y hasta ahora he roto sesenta récords y estoy imbatido. —Y además tiene discípulos. —En el último campeonato del mundo los ocho primeros clasificados son alumnos míos. Cualquier persona puede multiplicar su capacidad de memorización y llegar a un nivel de elite, aunque no todo el mundo puede situarse entre los tres o cuatro primeros, evidentemente. Pero está clarísimo que la técnica y el entrenamiento funcionan. —¿Qué le queda por batir? —Ahora, motivado por estos alumnos tan fuertes, quiero ir directamente a machacar mis propios récords. Son espectaculares, pero creo que mi nivel es mucho más fuerte de lo que he hecho hasta hoy. Aún no he sacado a relucir todo mi potencial, aún no he puesto la segunda batería. —También ha practicado la hipnosis, ofrece cursos de idiomas, además de dirigir la Escuela de Campeones. La verdad es que toda su vida ha ido de cabeza. —Siempre me ha encantado la mente, soy un forofo de la mente, de la fuerza tan tremenda que tiene. He estudiado la mente desde muchos puntos de vista y la hipnosis también me interesaba. Poder inducir el estado de hipnosis, saber que se puede bloquear y desbloquear el subconsciente me ha interesado mucho. —Hay que sudar la camiseta, aunque sea mentalmente. —Igual que la gente se entrena físicamente y su cuerpo mejora, yo echo de menos que la mente se entrene. Igual que en los colegios hay clase de educación física, debería existir una asignatura de entrenamiento mental. —Se zampa dos mil quinientas palabras por minuto. ¿Le da tiempo a saborearlas? —Ésa es mi velocidad de crucero, pero puedo tener puntas que pasan de setenta palabras por segundo. Y sí disfruto, porque mi mente va muy revolucionada y el proceso de datos es muy rápido. —Le parecerá que el mundo va a cámara lenta. —Si leo esas setenta palabras, imagínese cuando me hablan a cuatro palabras por segundo. Necesito que me hablen muy rápido y muchas personas a la vez, si no es muy aburrido y lo paso mal. —¿Va por la vida echando cuentas? —Bueno, hace años, fui policía local y me entretenía memorizando las matrículas de todos los coches y cosas de ese tipo, y me gustan los retos de memorización. —En los campeonatos sí estará en su salsa. —Puede ser muy estresante, pero la relación es buenísima. Te juegas mucha preparación en una prueba que a lo mejor sólo dura un segundo, tienes que ir al mil por cien y psicológicamente puede ser matador, salvo que te encante, como es mi caso, y sobre todo, salvo que no te preocupe hacerlo mal. —También aquí el amor es importante, sobre todo, el amor propio. —La autoestima es una asignatura que debería estar en los colegios. Hay que aprender a confiar en uno mismo, hacer las cosas sin preocuparse de si van a salir bien o mal, porque eso no te deja vivir.
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